Luis Angel Martínez Cruz
San Miguel Suchixtepec, Oaxaca. 24 de septiembre 1996
Desde mi niñez convivo con ideologías, creencias y religión. Con el tiempo me interesó ver cómo tenían el poder de crear, modificar y destruir identidad al influir en el desarrollo de la percepción del mundo desde la niñez,
y la manera en que borran la identidad a toda una población/comunidad. Esto se traduce, desde mi punto de vista, en un adoctrinamiento y en una clase de conquista ideológica.
El tema lo trato desde un punto infantil porque en esta etapa de mi vida daba mucho valor imaginario a lo que una creencia podría sugerir, desde la concepción cristiana. Desde los días de mi niñez,
recorría junto a mis padres comunidades alejadas de la ciudad, llevando esta ideología, experimentando de primera mano cómo funcionaban y se relacionaban las personas en especial los niños con su entorno.
Y de esta manera ver poco a poco un cambio producido por la introducción de nuevos conceptos ideológicos.
A partir de ahí, realizo una bitácora visual (pintura/escultura) de vivencias y recuerdos mezclado con relatos bíblicos, como registro de cómo percibía el mundo desde una posición construida, por la radicalización de una idea.
Es por eso que desde un punto neutro, cuestiono mis creencias al crear personajes que escapan de la narrativa religiosa, y los cargo de una simbología que cuestiona lo bueno y lo malo, ángel y demonio, cielo e infierno.
Al salir de esta burbuja familiar, creo lugares cómo los que se pueden apreciar en la serie “las noches”, donde los personajes conviven no precisamente con enfoques de bondad o maldad, sino que respondan y funcionen en formas más naturales.