Es un pretexto para visibilizar la destrucción de la naturaleza por la intervención humana. En cada pieza, se personifican a plantas silvestres en forma de niños con armas, esto en símbolo de protección de su espacio, hogar y vida. La serie consta de diez piezas, trabajadas al óleo encausto, con detalles en hoja de plata, sobre base rígida.